Días de sol, tardes de parque

Como es mejor ir siempre con la verdad primero…Me da mucha pereza ir al parque. Algunas mamás, conste que dije algunas no todas, son muy pesadas. Cuando tienes niños la verdad es que estás loca de que te hablen de otra cosa, o por lo menos yo. Tu vida gira alrededor de tus hijos. A veces te apetece hablar aunque sea del viento. Y si a eso le añadimos que vas al parque a correr detrás de tu hijo y tener conversaciones a medias, el parque puede que no sea lo que más te guste.

Con eso dicho, sigo pensando que es la mejor distracción, ejercicio y medicina para el aburrimiento en los niños. Estos pequeños son investigadores innatos. La curiosidad los propulsa como pequeños cohetes sonrientes ignorando cualquier peligro.

En cuanto Mate pudo sentarse solo (nunca manipulamos sus posiciones corporales ya que hemos hecho y seguimos haciendo método pickler con el) lo llevé al parque. Tengo además la foto de ese día, tenía 7 meses y lo primero que hizo fue llevarse un puñado de arena a la boca. Automáticamente no le dejé comerse la arena, y ahí vino el llanto. La realidad es que antes de los 6 meses era bastante aprensiva. Sentía que su sistema inmunológico no estaba lo suficientemente preparado. Pero una vez pasada esa barrera he dejado que Mateo ande descalzo, en el suelo y en contacto con la naturaleza y los elementos lo más posible.

Me aterrorizan las madres que quieren meter los niños en un frasco de cristal impoluto. Pero a ver, ¿cómo crees que puedes mantener un niño limpio y feliz? O está limpio o está feliz. Pero las dos cosas a la vez me parece que sería retar a la ley de la naturaleza. Claro que tocará basura, claro que saldrás corriendo y dirás:”No, caca” más de un millón de veces al día. Pero para nuestra facilidad, existe el jabón y el agua y existen las toallitas húmedas.

Hace poco leí un artículo en el que se argumentaba que debemos permitir la entrada (en la medida más normal posible) de las bacterias a la vida de los niños. Dejar que se ensucien. Al querer sobre protegerles puede que estemos cohibiendo a su sistema inmunológico de blindarse de la mejor manera posible. Y ni hablemos de las experiencias, sensoriales, de aprendizaje y sociales….

Si no te convence lo que te cuento, puedes indagar más sobre el tema. Sobre el sistema inmunológico de los niños o sobre la importancia del juego al aire libre en su desarrollo.

Mientras ya sabes. ¡Pereza a un lado y nos vamos al parque!

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