Bendigo al que me hace daño.

* Esta afirmación, a la mayoría de las personas, nos cuesta. Nos cuesta por que es muy difícil perdonar cuando nos han herido. Es muy difícil encontrar la paz que viene con el perdón cuando todavía el dolor está tan latente. Y más aun es difícil desear el bien a alguien que está constantemente haciéndonos daño. Sin embargo, cuando encontramos la fortaleza de poder enviar bendiciones al que nos hace daño estamos enviando un mensaje claro de que cualquier poder que esa persona podía tener sobre ti, ya no existe. Estamos rompiendo un círculo negativo y estamos abriendo espacio para que entre luz a nuestras vidas.
**Ejercicio: Si estás pasando por un proceso por el cual una persona te está haciendo daño; Si todavía sientes rabia hacia alguien que te hizo algo en el pasado, date la tarea de enviarle bendiciones cada vez que algún pensamiento negativo empiece a acecharte. No será de inmediato, o sí, pero te aseguro que indiscutiblemente empezarás a ganar en salud y a sentirte mucho mejor. El odio solo lo podemos dominarlo con amor.

❤ La Senorita Prym

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