Yo soy el sexo débil.

He llegado a la conclusión de que antes de quedar embarazada realmente vivía en el mundo de yuppie. Tenía mi coche, mi trabajo, mis amistades, mi carrera…En fin, vivía en un mundo lleno de oportunidades y de equidad entre mujeres y hombres. Y más allá he llegado a defender la idea firme de que en el mundo occidental somos iguales. Después de quedar embarazada no tuve que esperar mucho tiempo para darme cuenta que vivía en el mundo de Alicia en el país de las maravillas.

Me considero una mujer independiente, he logrado y sigo logrando cosas por mérito propio y no por mi cara bonita. Desde muy pequeña mi abuela siempre me inculcaba el sentido de poder que sientes cuando logras las cosas por ti misma, con tu cerebro y como decía ella “no dependiendo de ningún hombre”.  Ahora, mirando hacia atrás he recibido mensajes mixtos que, sin duda alguna me han convertido en una mujer machista con un falso sentido de poderío feminista. What?! Exacto.

Una vez quedé embarazada me fui dando cuenta, no solo de mi sentimiento contradictorio, pero también de que nos falta tanto por conseguir, pero tanto! Es tanto el doble estándar que un día como ayer solo quería llorar del estrés. Si llorar, de frustración, no por que sea yo el sexo débil, pero porque es el cuento que me han hecho creer hasta ahora. Soy el sexo débil porque es lo que debo ser, es lo que me han vendido, es lo que todos dicen y como todos lo dicen debe ser verdad. Supongo.

  • Soy el sexo débil y he cargado y cuidado con amor un ser humano durante nueve meses.
  • Soy el sexo débil y he dado a luz un ser humano de 3 kilos ( 6 libras).
  • Soy el sexo débil y llevo tres meses sin dormir, malcomida y dando todo porque ese pequeño hombrecito esté en perfecto estado.
  • Soy el sexo débil y voy corriendo a todas las citas médicas, porque papá trabaja y no puede venir, además eso le toca a las madres.
  • Soy el sexo débil y de mi se espera que de el pecho a demanda para darle lo mejor al bebé eso si sin descuidarme. Manteniéndome en óptimo estado tal cual Giselle Bunchen, a la semana de dar a luz debo estar con los abdominales exactos, el pelo hecho, las uñas hechas, cejas perfectas y pecho erguido.
  • Soy el sexo débil y puedo soportar el llanto de mi bebé al oído mientras tranquilamente intento transmitirle mi amor hasta lograr calmarlo.
  • Soy el sexo débil y pude soportar ser menospreciada y maltratada en el ámbito laboral por estar embarazada.
  • Soy el sexo débil y por más que he estudiado, me pagan menos que a un hombre.Y aún así voy todos los días con una sonrisa al trabajo.
  • Soy el sexo débil y por más experiencia laboral que tenía me tengo que conformar con un puesto administrativo porque ahí me pagan más y no me piden opinar mucho.
  • Soy el sexo débil y puedo vivir con la presión de “no ser muy monja pero tampoco muy puta”. La medida exacta, perfecta para que tú como hombre no te sientas incómodo conmigo.
  • Soy el sexo débil y debo convivir con el hecho de que tengo fecha de caducidad, me hago vieja. No como los hombres que se vuelven interesantes con el tiempo.
  • Soy el sexo débil pero puedo ser las raíces que sostienen y sacan adelante mi familia.
  • Soy el sexo débil pero puedo soportar que me llames todos los estereotipos que me quieras poner y aún así saber quién soy y que no me afecte.
  • Soy el sexo débil y aunque tengo licencia de conducir desde los 16 años tengo que cargar con el hecho de que las mujeres no sabemos conducir, eso es cosa de hombres.
  • Soy el sexo débil
  • Soy el sexo débil porque tú lo dices… No por que realmente lo sea.

 

Nos hemos vuelto nuestras peores enemigas. Entre nosotras y contra nosotras. Eso de “divide y conquistarás” ha funcionado de maravilla entre las mujeres. ¿Por qué estamos en contra de nosotras mismas? ¿En qué momento decidimos unirnos al equipo de los hombres e ir en contra de las mujeres?

Qué tristeza me da pensar que mucho de mis pensamientos son machistas, no por que realmente lo crea, pero porque es lo que me han enseñado desde pequeña. No por que mi madre fuera mala, pero porque es lo que le enseñaron a ella. Desde ese “Sharra y Diane vengan a doblar su ropa y planchar el uniforme. Y por que Luis no? Por que el es varón”, hasta la típica pregunta que le hacíamos a nuestros primitos varones:”¿Cuantas novias tienes?”. Qué triste darme cuenta que la peor discriminación la he recibido por parte de mujeres. Las peores miradas, los peores comentarios…Y más triste aún pensar que yo misma he dado esas miradas y he hecho esos comentarios.

Pero, ¿Qué pasaría si me doy cuenta de que cargo con más cosas que tú y aún así no me quedo en un rincón lamentando mi suerte. Si no que salgo con más ganas y más deseos de que mires que tengo igual o más fuerza que tú? Y que lo hago todo sin quejarme, por que es lo que debo hacer, reservarme el comentario. Porque a ningún hombre le gusta una mujer quejica.

¿Qué pasa si me doy cuenta de que he tenido un niño, que pronto será un hombre? Que es mi trabajo y deber forjar su mente y romper estereotipos. Que puedo enseñarle a jugar con muñecas y que esto le ayudará en un futuro a ser buen padre y no lo convertirá en “maricón”. Porque lo de hombre se lleva en el espíritu, en la fortaleza, en la calidad humana. Porque el ser hombre, un buen hombre, un gran hombre, no se define entre las sabanas si no en el día a día. Con las cosas que dices y haces.

……

¿Qué pasaría si hoy decido que no soy el sexo débil?

 

La Señorita Prym.-<3

 

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